Hablar de embarazos no deseados, es hablar de adolescentes de 11 a 17 años que, de la noche a la mañana, despiertan siendo mujeres, de matrimonios apresurados y poco durables, de crisis económicas personales o de pareja y de afecciones graves de salud tanto para la madre como para el pequeño.
Una vez que la menor conoce la noticia, las consecuencias son diversas al igual que sus opciones. Es una realidad que pesa, les duele y las tortura psicológicamente. No todas las menores embarazadas se atreven a dar la cara ante su familia y, a una sociedad mexicana acostumbrada a la crítica vecinal, al chisme y al señalamiento. Generalmente son estos sentimientos de culpa, entre otros motivos, los que han orillado a niñas y mujeres a recurrir al aborto u otras alternativas igual de preocupantes.
Entre otras está la adopción o permanecer en la soltería para crear una familia disfuncional; existe también la posibilidad de un casamiento pero bajo el riesgo creciente de un fracaso. Finalmente, la decisión que ella tome siempre dependerá del apoyo que tenga de su pareja, su familia y de la misma sociedad.
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